10 años de Instagram y tiene varios más
25/10/2020

10 años de Instagram y tiene varios más

Los primeros pasos de esta plataforma no fueron tomados en serio, incluso con sorna y cierto desprecio por ser una red que tenía como función elemental y fundante la de tomar fotos. 

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Escrito por: Esteban Concia

Los pronósticos no eran los mejores, ya que  en tiempos donde la innovación lo es todo, Instagram parecía no aportar demasiado en ese sentido. Pero muchos de estos pronósticos fueron errados y la plataforma terminó imponiéndose e incluso su carácter de “start up” se modificó cuando el gigante Facebook vio su potencial y la fusiona en su activo por una cifra récord tan sólo a unos 30 meses de que la aplicación tomara vida. 


Hoy dejó de ser una simple receptora de fotos para transformarse en un santuario de marcas personales, corporativas  y de modas. Además fue la red que permitió que se fortalezca la idea de “influecer” como aquel usuario capaz de marcar tendencias a partir de sus posteos. 


Coincidió este fenómeno con el crecimiento exponencial de los nichos y los lenguajes específicos. Es decir se acaban las grandes audiencias monotemáticas, se acaba los uniformes de vestimenta, consumo y costumbres y comienza un proceso de desintegración de las uniformidades. 


De esta manera Instagram se transformó en la nave insignia de este proceso permitiendo que cuentas con una cantidad de seguidores muy poco por arriba de los mil usuarios ya pudiera comenzar a tener una voz en el ecosistema digital y constituir pequeñas comunidades a partir de uso de los hashtag.   El hecho de una foto instantánea se transformó en una posibilidad de generar corrientes culturales y de comportamiento. 


La aparición de las historias también la debemos en parte a esta plataforma aunque quizá ha sido una creación original de Snapchat es aquí donde se popularizan dando cuenta de un fenómeno de época: la imagen y  la acción efímera. El triunfo final de lo líquido, lo efímero es una virtud, es una forma de comunicación, antagónica a las pinturas rupestres o a las imágenes en las grandes catedrales donde había que concurrir a un espacio para observaras y su valor era la capacidad de trascendencia de la épocas y las tendencias. Hoy vale lo puntual y lo que se evapora,  lo permanente como recurso estético queda aislado. 


La comunicación política como ha pasado con las “social media” llegó tarde y le costó entender el lenguaje interno ya existente o más bien lo público, lo político no comprendió Instagram como un campo de disputa de sentido y de diálogo, de conversación con ciudadanos. Llegar tarde es fatal en lo digital y sobre todo en las redes sociales; cuando llegas mal de tiempo debes pelear a los codazos con otros ya instalados, el espacio es finito y la atención también lo es, son tiempos de peleas por la atención y pugna entre cientos de estímulos y mediaciones constantes. 


Acertar en redes sociales  es cada vez más lograr interacción y crear comunidades a partir de los lenguajes específicos  que circulan en cada plataforma. No es intalarse, es interpretar y surfear en la conversación digital. 
En este caso es empatía, cercanía, diálogo y simpleza.  Y claramente mostrar lo personal no privado: es decir mostrar la “humanidad” o “cotidianidad” fuera del personaje púbico o institucionalizado.  Ahí quizá radican algunas de las claves de esta red, una comunicación limpia, transparente, vincular, humana. 


Una comunicación que rompa lo formal y lo protocolar y se acerque a fibras más bien de tipo emocionales, que cuente un relato desde la experiencia personal, que definan una narrativa de políticas públicas pero no desde datos o consignas grandilocuentes sino más bien desde el llano, desde las caras y los cuerpos de las personas. 


Existen algunas tendencias que marcan que Instagram podría ser el nuevo Facebook, es decir frente el envejecimiento del producto (y de los usuarios) de la F, su socio comercial podría ocupar el lugar de espacio masivo de interacción digital. Aunque aún tenga el 60% menos de usuarios la tasa de crecimiento y la de “mortalidad” digital camina en el sentido mencionado. 


Luego de cumplir 10 años, podemos decir que tiene para muchos años más y a pesar de nubarrones como Tik Tok,  Instagram va  estar al menos en los próximos  3 años entre las primeras cinco redes. 


Vincular emociones con política, ciudadanos con gobiernos es uno de los principales desafíos de la comunicación, si se entiende, se interpreta y se construyen contenidos respetando su génesis Instagram puede ser un sólido puente para lograrlo. 

 

Esteban Concia (*) Autor de libro “Comunicados o Dominados”, Lic en Comunicación director de Conversatorio Com Pol. 

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