Un show confuso
7/10/2020

Un show confuso

En los Estados Unidos el pasado 29 de octubre se vivió el primer debate presidencial de cara a las elecciones del próximo 3 de noviembre, entre Donald Trump por el partido Republicano y Joe Biden por el partido Demócrata.

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Escrito por: Patricio Boda

Con más de 211.000 muertes por Covid-19 y  7.53 millones de infectados, el pueblo estadounidense vivió la contienda televisiva.

El presidente Trump llegaba con un raid de actos en distintos estados, mientras que Biden eligió una presencia más virtual y fuerte en muchísimos puntos del país. 

El debate duró 90 minutos. Trump interrumpió e insultó a su contrincante durante 71 minutos, según un análisis del Washington Post. 

Los principales temas que se tocaron fueron la economía, las crisis raciales, la pandemia de Covid-19 y la nueva Jueza de la Corte Suprema. Sin perjuicio de estos temas, al terminar el debate vemos que fue más una puesta en escena que un debate de ideas, propuestas y posturas. El gran perdedor fue el pueblo estadounidense, eso sí quedó claro. 

El moderador Chris Wallace tuvo una función desdibujada, con la cual no pudo, en ningún momento ordenar ni conducir los 90 minutos.

La gran grieta entre Demócratas y Republicanos hace que ni el presidente Trump ni, en menor medida, Biden puedan hablarle al público que va a definir las elecciones que son los independientes. En actitud Biden fue el más inteligente, se dirigió a la cámara, le hablaba al público tratando de generar una cercanía que durante cortos momentos pudo obtener. 

Trump se negó a condenar los movimientos de extraña derecha lo cual lo pone en la vereda de enfrente de un movimiento que crece día a día por la igualdad de derechos entre las personas. 

El presidente fue el gran perjudicado en el Debate. No solo por estar perdiendo por 10-16 puntos en las encuestas, si no porque él tenía la posibilidad de mostrar algo diferente a lo que vino haciendo durante los últimos 4 años. Pudiendo convencer a un electorado adverso, moderado y no extremista, decidió hablarle a los suyos, su núcleo duro. No le bastó con cambiar el equipo de comunicación y campaña a mitad de la carrera electoral, ya que a la hora de mostrar todo ese cambio que se vio en sus spots y plataformas, quedó trunco y desdibujado. 

Trump decidió ir por el Caos y eso tiene su costo en una sociedad polarizada. 

El próximo debate será en Miami, Florida. Es un estado pendular (Swing State), llamado así por la capacidad de inclinar una elección nacional, como pasó en la del 2016 donde Trump le ganó por 1 punto a Hillary Clinton en ese mismo estado. Hoy la historia es otra, el partido Democráta está más unido y consolidado. Llega distinto a la elección, con mucha más fuerza. 

No hay que pasar de largo los dichos de Trump. Tiene su estrategia puesta en sembrar duda en el resultado adverso a él en la elección, ya que si el resultado se judicializa tiene, con la incorporación de Amy Barret a la Corte Suprema, mayoría conservadora con lo cual podría pasar cualquier cosa. 

Ya votaron más de 2 millones de personas por correo, con una demanda de más de 48 millones de boletas. Los demócratas tienen una cultura mayor a la de votar por correo y eso ya pone inquieto a Trump. Todo puede pasar en el camino al 3 de noviembre próximo.


Patricio Boda 
Lic. Cs. Política y RR.II.

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