Claves de Comunicación Política, libros que deberías leer: “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman
29/08/2020

Claves de Comunicación Política, libros que deberías leer: “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman

Convertido en una pieza clave para la biblioteca móvil de análisis e intervención en comunicación política este libro tiene como paradoja que no es precisamente una obra cuyo origen y finalidad este pensada en torno a la comunicación. Pero entonces ¿qué es lo que lo pone entre las obras necesarias? Ni más ni menos que una detallada y profunda descripción sobre la manera que en que tomamos decisiones, las políticas, las éticas, las de la vida. 

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El “paradigma” de la racionalidad como mecanismo de toma de decisiones está cuestionado, y quizá esta obra por la cual el autor resultó Premio Nobel de Economía en 2002 es el derrumbe final de aquella “creencia” que ha llamadas racionales las personas corresponderían con pensamientos y acciones racionales. 


De origen profesional como psicólogo, nacionalidad estadounidense israelita, Kahneman sostiene que “cuando conducimos nuestras vidas normalmente nos dejamos llevar por impresiones y sentimientos, y la confianza que tenemos en nuestras creencias, y preferencias intuitivas normalmente está justificada pero no siempre.  Con frecuencia estamos seguros de nosotros mismos cuando nos equivocamos, y es más probable que un observador objetivo detecte nuestros errores antes que nosotros mismos”. 


Destaca el autor las decisiones de carácter intuitivo, es decir a partir de una amalgama de experiencias y sensaciones, de información que nos sirve de base para de manera rápida tomar un camino u otro. Podemos citar en este sentido un párrafo interesante de “Pensar rápido, pensar despacio” acerca de la intuición y como se conforma ese juicio rápido: “un avance importante es que la emoción está ahora en nuestra comprensión de juicios y elecciones intuitivos mucho más presente que en el pasado…  los juicios y las decisiones son directamente regidos por sentimientos de agrado y desagrado con escasa deliberación o razonamiento".


Describe entonces la obra dos sistema de pensamiento o de toma decisiones, sistema 1 y sistema 2, el primero de carácter rápido, intuitivo y percepción y es el segundo de carácter lento y lógico.  Las personas suelen ubicarse en el sistema 2, considerando sus decisiones y comportamientos como originadas en una elaboración consciente y racional. Sin embargo la teoría que desarrolla Kahneman es innovadora en tanto plantea que es el sistema 1 el que genera una gran serie de impresiones y sensaciones que son luego tomadas como insumos por el sistema 2. Es decir no son dos ámbitos separados de decisión sino un mismo proceso. 


Es cuando entonces las impresiones, lo emocional y las sensaciones cobran un valor estratégico, como afirma el autor “El Sistema 1 hace continuamente sugerencias al Sistema 2: impresiones, intuiciones, intenciones y sensaciones. Si cuentan con la aprobación del Sistema 2, las impresiones e intuiciones se tornan creencias y los impulsos, acciones voluntarias. Si todo se desarrolla sin complicaciones, como ocurre la mayor parte del tiempo, el Sistema 2 acepta las sugerencias del Sistema 1 con escasa o ninguna modificación”. 


El sistema 2 es perezoso por naturaleza, y si bien cree tener las riendas del juego, no despliega todo su potencial y suele aprovecharse del trabajo del sistema 1 y asi tomar decisiones sin demasiado esfuerzo. Sin embargo, muchas veces el sistema 1 comete errores pues sin percepciones tienen sesgos, subjetividades que hacen a definir un acontecimiento de acuerdo a una visión preestablecida. 


Este proceso explica en gran parte la razón por la cual no siempre el votante, no siempre el ciudadano define sus elecciones políticas de acuerdo a sus intereses, sino que también funcionan aquí las emociones, las sensaciones, y los marcos conceptuales ya aprendidos. Puede suceder entonces que un trabajador defienda un poderoso capitalista, puesto que su marco o su experiencia le da validez a esa relación. 


Las primeras impresiones tienen valor, nuestro cerebro en el sistema 1 desnuda un inconsciente que tiene fuerza estratégica que no controlamos pero guía muchas de nuestras decisiones de vida. 


La comunicación política tiene que interpretar estos procedimientos en su accionar puesto que sino estará trabajando sobre audiencias que piensa racionales y estáticas cuando somos seres cruzados por emociones, percepciones e imágenes y en gran parte todas ellas definen nuestras elecciones. 
 

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